La Gran Vía madrileña cumple 100 años teñida de rojo y gualda
Enérgica, convulsa, ruidosa y cosmopolita. Así es el corazón de Madrid. La Gran Vía de la capital española nos abre sus puertas tras cumplir sus 100 años de historia.
Centro por antonomasia de Madrid, esta calle se presenta como una de las más importantes. Su inicio se sitúa en la calle de Alcalá y termina en la monumental Plaza de España.
Vestida para la histórica ocasión, la Gran Vía se engalanó ayer de rojo y gualda para recibir a los Campeones del Mundo. Para recibir a la Selección Española de Fútbol que se coronó el pasado 11 de Julio (domingo) en Sudáfrica, inmortal, vencedora y triunfante.
Tras 100 años de historia, la Gran Vía jamás había experimentado tanta euforia colectiva por un país, por unos colores. Ayer, nadie se paraba a contemplarla y fotografiarla. Simplemente se convirtió en una espectadora de la Historia de nuestro país. Fue el decorado majestuoso de la inaudita gesta deportiva.
Por sus calles resonaba con fuerza el grito de guerra, el emblema que por unos días ha unido a España en la concordia; el himno de la nación.
Todavía de resaca festiva, la Gran Vía intenta recuperar la normalidad, con estridentes sonidos de cláxons y sus molestas y ruidosas obras.




Vista de noche de la calle de Alcalá


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